La deficiencia de yodo en bebés prematuros en los primeros 60 días de vida guarda relación con los índices de desarrollo psicomotor hasta los dos años. Son parte de los resultados de un estudio realizado en el Hospital de la Paz, que forma parte de la red de la Universidad Autónoma de Madrid. Los recién nacidos obtienen el aporte necesario a través de la leche materna y las fórmulas infantiles, mientras que en los niños prematuros y enfermos no se consigue un aporte suficiente a través de la alimentación.
El déficit de este mineral puede ocasionar daños neurológicos irreversibles, de ahí que los impulsores del estudio aconsejen evaluar individualmente la ingesta de yodo en estos niños.