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CUIDADO CORPORAL
Después del sol es preciso hidratar, aliviar y refrescar la piel
Los 'aftersun' poseen propiedades regeneradoras que evitan la sensación de tirantez y quemazón
Guadalupe Sáez, Bien - 27/07/2007
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Durante el verano y como regla general, el sol y los baños mejoran algunos tipos de dermatitis como el acné; además, la sal del mar retiene agua en las capas superficiales de la piel, lo que asociado a la acción inmunosupresora de la radiación solar "hace mejorar, normalmente, las pieles secas, los eczemas, la dermatitis atópica y la psoriasis", señala a BIEN Mercedes Alcalde, jefe de la Sección de Dermatología del Complejo Hospitalario Torrecárdenas de Almería.
No obstante, esta experta admite que el agua de la piscina "puede secar aún más y empeorar esas enfermedades". Además, "el exceso de radiación solar puede ser responsable de problemas como el eritema (quemadura solar), la pigmentación y la descamación", afirma, por su parte, Josep Montero, farmacéutico de los laboratorios Isdin. Por esta razón, después de exponer nuestra piel a las radiaciones ultravioletas del sol o bañarnos en la piscina, lo más adecuado es aplicar sobre el cuerpo una loción que "implique la suavización de los efectos negativos del eritema, proporcione hidratación y protección y pueda aumentar la duración del bronceado para evitar la descamación", comenta Montero.
Refrescantes y calmantes
Así, si antes de la exposición al sol se deben utilizar protectores solares, después del sol, la piel también necesita un cuidado especial. Los aftersun son productos que "contienen sustancias hidratantes, calmantes y antiinflamatorias por si se ha producido una quemadura y los más avanzados asocian también antioxidantes para intentar paliar en alguna medida el daño solar sobre las células", indica la dermatóloga, quien asegura que un producto de estas características debe cumplir las funciones de "rehidratar, refrescar y aliviar el ardor y el enrojecimiento si éstos se han producido".
¿Cuándo hay que aplicarse esta loción? A juicio de esta experta, después de venir de la piscina o la playa una vez que ya ha tenido lugar la ducha de agua dulce de todo el cuerpo. "Si hay enrojecimiento, es conveniente repetir la aplicación varias veces al día, aunque insisto, cuando la piel está roja es porque se ha producido una quemadura y esto debe evitarse siempre previamente con los factores de protección solar", manifiesta. Asimismo, hace hincapié en que los aftersun "no protegen del sol ni evitan los efectos profundos nocivos del sol sobre la inmunidad celular o el envejecimiento".
Por último, Montero recuerda que las propiedades de un buen producto aftersun deberán ser siempre "calmantes, antiinflamatorias, hidratantes, suavizantes y regeneradoras del epitelio, con el fin de evitar la sensación de tirantez, quemazón de la piel, inflamación, descamado y pérdida del bronceado". Además, matiza, "deberán poseer un ligero efecto bacteriostático que prevenga —en aquellos casos con formación de ampollas— la posible contaminación e infección microbiana".
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