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ALIMENTOS DE TEMPORADA
Frutas del bosque, una saludable tentación

Su alto contenido en antioxidantes y su variedad de aplicaciones en la cocina las hacen especialmente atractivas
María Madrigal, Bien - 11/10/2007 
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Su color atrae. Desde el anaranjado, pasando por el rojo intenso, el granate y hasta el brillante morado, las frutas rojas o frutas del bosque son una deliciosa y muy sana tentación. Se trata de una variedad de frutas llena de propiedades beneficiosas para el organismo, aunque no es muy habitual verlas en los mercados.

Ahora es temporada de muchas de ellas, como es el caso de las grosellas, las moras, los arándanos negros y rojos y las frambuesas, así que aprovecha su momento y disfruta del sabor y de sus múltiples maneras de llevarlas a la mesa, ya sea de forma natural si son frescas; incorporadas a ensaladas; en salsas como acompañamiento de carnes, ya que su sabor entre dulce y ácido contrarresta muy bien la grasa de los platos de carne; o en dulces y postres (tartas, bizcochos, com- potas...

Las propiedades nutricionales de estas bonitas frutas son numerosas. La primera y principal es su altísimo poder antioxidante, debido en gran medida a sus llamativos colores. Contienen carotenoides y antocianos (responsables de su pigmentación), sustancias que desempeñan un importante papel como antioxidantes en la protección del organismo frente a los radicales libres, lo que refuerza las defensas del organismo y supone un efecto preventivo frente a ciertas enfermedades. También son ricas en vitamina C, teniendo en muchos casos incluso más que los cítricos, lo que potencia su efecto antioxidante y les aporta un efecto protector frente a las infecciones, y su alto porcentaje de fibra mejora el tránsito intestinal. Contienen hierro, potasio y calcio, y además, son bajas en calorías, ya que tienen un porcentaje muy bajo de hidratos de carbono y muy alto de agua, por lo que se pueden incluir en dietas hipocalóricas.

Aunque se trata de frutas que no se consumen habitualmente frescas, en esta época se pueden encontrar más fácilmente en fruterías especializadas y en grandes superficies, ya que están en plena temporada. Pero también es posible encontrarlas congeladas, desecadas, en jugos o en conserva, lo que permite que las incorporemos a nuestra dieta habitual durante todo el año y podamos disfrutar de su sabor y sus beneficios de forma continuada.



Cómo conservarlas y consumirlas

En general, las frutas del bosque son muy delicadas, por lo que si se van a adquirir frescas, es conveniente saber cómo elegirlas y cómo conservarlas para que lleguen a nuestra mesa en las mejores condiciones y disfrutar de ellas plenamente. Su color debe ser intenso y brillante, estar firmes y enteras y sin humedad. Pueden conservarse entre tres y cinco días en el frigorífico, guardadas lo más extendidas posibles y sin que se apelmacen. También se pueden congelar. Si no las encuentras frescas, las congeladas o desecadas pueden ser un excelente ingrediente para realzar tus platos. También puedes conservarlas en mermeladas, confituras y jaleas, que te servirán para elaborar deliciosas salsas que acompañen platos de carne (combinan muy bien con las de caza), tablas de patés o de quesos y postres de todo tipo.



Variedades

Frambuesas. Es una de las frutas rojas más fáciles de encontrar durante todo el año. Es originaria de Europa, aunque posteriormente se extendió a América del Norte. Sus mejores meses son los de verano y otoño. Es una buena fuente de vitamina C y de ácido fólico, por lo que es muy adecuada en la dieta de mujeres embarazadas. La frambuesa es muy apreciada tanto para comer al natural como para realizar postres y, sobre todo, mermeladas y confituras. Si se adquieren frescas, hay que tener especial cuidado al manipularlas y guardarlas, ya que son frutos muy delicados que se deterioran fácilmente.



Moras. También denominadas zarzamoras, esta fruta crece de forma silvestre en muchas zonas. De color negro violeta, son muy perfumadas y dulces si se toman frescas en su punto óptimo de maduración. Las moras contienen vitamina E, un antioxidante natural, que protege el corazón y tiene múltiples beneficios para la piel. Además tienen efecto diurético y favorecen la eliminación de toxinas del organismo. Tartas y pasteles se benefician también de su peculiar aroma, aunque son muy apreciadas para la elaboración de mermeladas y compotas.



Arándanos. Originarias de Europa y Asia, estas bayas silvestres, que también se cultivan de forma controlada, pueden ser de color rojo o negro azulado. La variedad roja es más agria que la negra, pero es muy adecuada para cocinar en salsas, mermeladas, helados, etc. Contiene más sustancias acidificantes que la negra, por lo que es beneficiosa para prevenir y combatir las infecciones de orina. No es fácil encontrar los arándanos frescos, pero sí desecados o en jugo. Desecados son más dulces que frescos, y son ideales para preparar postres, salsas, o incluso para tomar en picoteo o mezclado con cereales, yogur, en ensalada… La variedad negra es más rica en vitamina C.



Grosellas. Procedentes de Asia y Europa, al igual que los arándanos, las grosellas pueden encontrarse en distintas variedades: negra, blanca y roja. La más habitual es la grosella roja, en racimos formados por pequeñas frutas. Su sabor es más agrio y es más refrescante que el resto de frutas rojas. Son ricas en vitamina C, fibra y potasio y tienen la propiedad de aumentar el apetito, por lo que son beneficiosas en los casos de anemia. Normalmente se utilizan como elemento decorativo en tartas y pasteles, y sobre todo, en la elaboración de jaleas, confituras y gelatinas.



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