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NUTRICIÓN
El poder adictivo de los alimentos
Según los expertos la atracción de ciertas comidas está relacionada con el sistema nervioso central y factores sociales
Teresa Rey
bien - 17/04/2009
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Los alimentos contienen sustancias psicoactivasChocolate, café, té, dulces, golosinas, snacks… son alimentos que sugestionan al paladar y que en ocasiones lo aprisionan de tal modo que es inevitable suprimir su ingesta, especialmente cuando ya se han sobrepasado los límites de lo saludable. Esta sensación de 'qué rico está, estoy lleno, pero tengo que seguir engullendo la apetecible bolsa de patatas fritas que me acabo de comprar en el supermercado, con un envoltorio llamativo y de alegres colores, y ubicada en un estante estratégico' está asociada a una amalgama de elementos en los que el cerebro ejerce un papel fundamental.
"Ciertos alimentos contienen sustancias psicoactivas que actúan principalmente sobre el sistema nervioso central, influyendo sobre el funcionamiento del cerebro y produciendo cambios temporales en la percepción, el humor, el estado de conciencia o el comportamiento del individuo", explica Concepción Maximiano, dietista-nutricionista vocal de la Asociación de Diplomados en Nutrición Humana y Dietética (Addinma).
Los mecanismos cerebrales que controlan la conducta de comer tienen lugar a través de los neurotransmisores. "En realidad no hay ningún alimento que libere directamente esos neurotransmisores — explica Mireia Forns, psicóloga de ISEP Clínic— pero algunos productos como el queso, el chocolate, el café o el vino, son ricos en tiramina, que es precursor de algunos neurotransmisores del sistema nervioso central como la dopamina, la noradrenalina o la serotonina. Este último está implicado principalmente en la regulación de los estados de ánimo y se asocia a la sensación de bienestar. La noradrenalina provoca el aumento de la activación de la conducta, que refuerza la sensación de placer mediante la liberación de endorfinas, que a su vez influyen en los circuitos de placer y recompensa. Sin embargo, de todos ellos, la dopamina es el principal neurotransmisor relacionado con los sistemas de refuerzo, bienestar y, sobre todo, de adicción".
Pero aparte de estas sustancias psicoactivas hay una serie de factores sociales, psicológicos e, incluso, fisiológicos, que envuelven a estos comestibles, incrementando su innegable poder de atracción. Su consumo está fuertemente relacionado con momentos de ocio, de relax o esparcimiento, por lo que automáticamente la percepción del consumidor es de bienestar. En cuanto a la parte fisiológica, Maximiano expone que por ejemplo el poder adictivo del chocolate se puede deber más al placer que provocan sus características organolépticas, es decir, su aroma, sabor, textura, y de la sensación que produce la fusión del chocolate con el paladar.
Teniendo en cuenta este dato, y sin darle más vueltas, muchas veces ocurre que se tiende a consumir por puro goce de los sentidos, de hecho según el informe "El I+D del helado y su influencia en el bienestar personal", un 85 por ciento de los consumidores perciben al helado como un alimento placentero, y es que ¿quién se niega a pasar un rato agradable?
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