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ALIMENTACIÓN
No dejes que ir a la compra te traiga de cabeza
En un supermercado puedes encontrar cerca de 40.000 productos, te ayudamos a que elijas la mejor opción
Lucía Barrera
bien - 23/10/2009
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En nuestra sociedad tenemos una gran oferta de establecimientos y productos para elegir a la hora de hacer la compra, pero ¿quién no se ha visto alguna vez indeciso a la hora de elegir un producto entre una estantería repleta de diferentes posibilidades? En el mercado hay aproximadamente 320.000 productos, de los cuales, se pueden encontrar cerca de 40.000 en un establecimiento estándar. Sin embargo, la compra no debe convertirse en un reto. Para el doctor Iñigo Sáinz-Arregui, médico nutricionista y especialista en medicina familiar de la Clínica Sáinz Arregui, esta "superabundancia" convierte hacer la compra en un ejercicio complejo de decisión donde no siempre se impone la calidad de los alimentos y juega un papel fundamental el diseño de los supermercados.
Y es que no debemos olvidar que estos centros utilizan estrategias como colocar los productos más rentables a la altura de la mirada de los adultos, o evitar aperturas en los pasillos para obligar a los clientes a ver todos los productos, que no deben despistarnos de nuestra lista de la compra. De este modo, el nutricionista señala que los productos que hay en la entrada y cerca de las cajas son aquellos que se compran por impulso, por lo que es recomendable mantenerse en la periferia del supermercado, ya que en las partes externas es donde suele estar la fruta y la verdura, los huevos, los lácteos, y los pescados.
De este modo, el experto pone el acento en los productos alimenticios, debido a que, en ocasiones, utilizan mensajes de salud para atraer al consumidor que no se corresponden con la realidad. "Aunque hay una sensación de diversidad en lo que a los productos industriales respecta, la mayoría de ellos son una combinación de los mismos ingredientes: harinas de trigo refinadas, azúcares con diferentes nombres, y muchas grasas vegetales a veces hidrogenadas", apunta.
Aunque en un principio las grasas vegetales son más saludables que las animales —éstas suelen ser saturadas y producen colesterol—, no hay que bajar la guardia. Así, por ejemplo, el aceite de oliva es una de las mejores, mientras que hay que ser cautelosos con otros como el de palma o el de coco. Estos últimos suelen utilizarse, además, de forma hidrogenada en bollería industrial, galletas o margarinas.
Son las llamadas grasas trans, aquellas que, aunque son vegetales, al haberlas hidrogenado de una forma artificial, se convierten en menos saludables que las animales. Sin embargo, en ocasiones descubrirlas en el etiquetado nutricional no es una tarea fácil, puesto que no es obligatorio que aparezcan.
A la hora de elegir productos, hay que fijarse en el número de ingredientes. En este sentido, es recomendable "desconfiar" de aquellos que tienen una larga lista, compuesta de conservantes y colorantes. La máxima del número de ingredientes también se aplica a los productos precocinados. Además, hay que vigilar la cantidad de sal que contienen, uno de sus puntos débiles, además de las grasas y conservantes. En tal caso, lo recomendable es invertir en precocinados de muy buena calidad y en productos congelados, que son rápidos y fáciles de cocinar y no tienen muchas calorías.
Otro punto a tener en cuenta son los productos refinados, mucho más pobres nutricionalmente, debido a que se elimina el grano del trigo perdiendo las vitaminas y la fibra. "No es necesario que todos los productos sean integrales pero introducir en la dieta algunos como el pan, galletas... es positivo", aconseja el nutricionista. Otros imprescindibles son los lácteos. El doctor Sáinz-Arregui recuerda que si no son desnatados, pueden tener un alto contenido en grasas saturadas.
Por otro lado, el concepto de light es positivo, pero no hay que lanzarnos a comprarlo sin antes echar un vistazo a la información nutricional. Es posible que lo que se le quita a un producto de grasa se le añada en azúcar. Ese azúcar consumido en exceso en el cuerpo acaba convirtiéndose igual en grasa. Además, hay que observar si la disminución en grasas o azúcares es significativa. Por ello, siempre es conveniente comparar el producto normal con el light.
50% de hidratos, 10 de proteínas y 30 de grasas
Sólo se debe dispensar la vacuna de la gripe A/H1N1 a aquellos niños a los que se vacunaría frente a la gripe estacional. Es decir, los menores con riesgo de complicaciones respiratorias, cardiovasculares o agravamiento de otras patologías. Afirmando que la gripe A está siendo menos virulenta y mortal que la estacional, el presidente de la Sepeap, José Luis Bonal, apunta que "si aumenta el riesgo general, se recomendará la vacunación masiva, pero por le momento no se prevé". Asimismo, el experto pidió tranquilidad ante la llegada del frío.
Consejos para un paseo por el supermercado
Llevar una lista clara de lo que se necesita adquirir.
No dejarse llevar por la vistosidad de los stands o por los impulsos en las compras.
A la hora de comprar frutas y verduras es recomendable acudir a los productos locales porque son más frescos, además se evita que se recojan antes de su maduración para el transporte.
Los productos orgánicos son alimentos producidos con menos pesticidas, contaminan menos y deben ser más saludables.
La grasa vegetal hidrogenada es sinónimo de grasas trans, es recomendable no consumirlas en exceso. Cuidado porque no siempre aparecen como tal en la lista de ingredientes.
Fructosa, jarabe de glucosa, sucrosa o azúcar invertido son diferentes nombres para decir azúcar.
¿Mantequilla o margarina? En poca cantidad las dos y en mucha ninguna. La primera tiene mucha grasa animal y la segunda, grasas hidrogenadas.
Desconfiar de los productos con una larga lista de ingredientes.
A la hora de comprar un precocinado, además de las grasas y los conservantes, hay que fijarse en que no contenga demasiada sal o sodio.
Al seleccionar un yogur, comprobar que no es un postre disfrazado con demasiados azúcares y grasas saturadas. El mejor, desnatado y natural.
Elegir productos con harinas integrales en vez de con harinas refinadas.
Comparar el producto light y el normal para comprobar que la reducción de grasas no se compensa con un aumento de azúcares.
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