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NUTRICIÓN
La comida puede ser tu aliada

Deshacerse de los kilos ganados en verano puede ser muy sencillo con paciencia y una alimentación equilibrada
María Arribas bien - 11/09/2009 

      
Tras disfrutar de unas merecidas vacaciones, el mes de septiembre es, para la mayoría, el de la vuelta al trabajo, a la rutina y, en muchos casos, a la dieta que en verano emprendimos para poner nuestro cuerpo a punto para la 'operación bikini'. Y es que, muchas veces, el cambio de hábitos durante el periodo estival nos lleva a descuidar la alimentación y nuestro cuerpo acusa el cambio.

Los expertos en nutrición coinciden en la necesidad de cambiar nuestra forma de alimentarnos para adecuarse a la nueva estación, pero llaman la atención sobre los riesgos de emprender una dieta sin acudir al especialista.

Según un estudio elaborado por la doctora Rosa María Ortega, del departamento de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, el 70 por ciento de las mujeres estaban en su peso ideal antes de ponerse a régimen. El 40 por ciento de ellas no acudió a un especialista antes de modificar su alimentación.



Los errores más frecuentes

Esa falta de consulta médica al iniciar un régimen es uno de los errores más comunes en las dietas estacionales, como nos recuerda la Dra. Concepción Maximiliano, nutricionista del Comité Científico de Dietecom. "Lo más importante, a la hora de realizar una dieta, es dirigirse a un profesional sanitario cualificado porque hay que valorar si realmente necesitamos perder peso a través de un estudio antropométrico, y de nuestros hábitos alimentarios", explica.

Otro error muy común es considerar que la pérdida de peso debe lograrse suprimiendo alimentos o saltándonos comidas, algo que, a la larga, resulta contraproducente. "El error es suprimir comidas, porque esto te va a producir una hipoglucemia y te va a crear ansiedad", asegura Raquel Linares, psicóloga de la Fundación ABB, especializada en tratamiento de trastornos alimentarios. "Estás haciendo a tu cuerpo ponerse en una situación rara dándole menos comida. Eso es un riesgo porque si te empiezas a prohibir muchas cosas que te gustan, aunque no tengas ningún trastorno de fondo, cuando dejes la dieta, tu mente va a ir a buscar lo que llevas tiempo prohibiéndote", explica.

Y es que, alimentarnos bien, no tiene por qué ser sinónimo de restricción, sino, al contrario, de proporcionar a nuestro cuerpo todos los grupos de nutrientes, pero, eso sí, haciendo uso del sentido común. "Todos los alimentos tienen cabida en una dieta sana y equilibrada para el control del peso, pero hay que saber qué alimentos dejar en un segundo plano, aparcados para celebraciones o comidas especiales. Por ejemplo, las carnes grasas, las salsas o los fritos, deben tomarse de forma esporádica", recuerda la Dra. Maximiliano.



Sabiduría popular en la mesa

Cada vez que cambiamos de estación, cambian los productos que ponemos en nuestra mesa. Eso no sólo hace la dieta mucho más variada y evita que acabemos hastiados por el consumo repetitivo de los alimentos, sino que además, nos permite hacer frente a los trastornos más frecuentes de cada estación. Así, por ejemplo, es posible prevenir los molestos catarros otoñales incrementando el consumo de cítricos, muy ricos en vitamina C y presentes en estos meses en frutas como las naranjas, mandarinas o pomelos, pero también en verduras propias del otoño como las coliflores o las coles de Bruselas.

Por su parte, las setas, las alcachofas y las patatas, también propias de esta época son una fuente de vitamina B3, también llamada niacina, muy importante a la hora de ayudarnos a sobrellevar la depresión postvacacional, a lo que también contribuyen positivamente las carnes y pescados de esta estación por su alto contenido en vitamina B12.


   Entrevista a Raquel Linares, Presidenta de la Fundación ABB
   Entrevista a la doctora Concepción Maximiliano



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