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ALIMENTACIÓN
Los helados mejoran su calidad nutricional

Un informe desvela que los helados actuales tienen menos calorías que los de hace siete años
Teresa Rey, Bien - 20/07/2007 

      
Ahora que ha llegado el calor el paladar busca inevitablemente comidas frescas que ayuden a soportar las altas temperaturas. Por ello no es de extrañar que el consumo de helados, pese a ser un alimento que se ingiere durante todo el año, se incremente notablemente durante estas fechas. Según la Asociación Española de Fabricantes de Helados (AEFH), el 87 por ciento de los españoles declaró haberlo consumido durante el verano pasado.

Comparando por regiones, Levante fue un año más la zona de mayor consumo (93 por ciento), seguida de Cataluña. Las comunidades que registraron un menor consumo fueron Galicia y Asturias (80,8 por ciento), ocupando el tercer puesto Andalucía (88,2 por ciento).

Mejoras en la composición



A pesar de los datos que indican cómo este alimento empieza a incluirse en la dieta cotidiana de los consumidores, en general, este alimento goza de muy mala fama y es percibido como un producto que engorda. Sin embargo, en este sentido, los expertos aseguran que no existen alimentos buenos ni malos y que, en realidad, lo que engorda es el exceso de calorías respecto a las que se necesitan. Para desmitificar esta idea y con el objeto de demostrar cómo el helado ha aumentado sus beneficios nutricionales adaptándose a las demandas de los consumidores, especialistas de diferentes universales españoles han presentado recientemente el informe "I+D del helado y su influencia en el bienestar".

En el estudio, se han analizado los cambios introducidos en los perfiles nutricionales de los helados acordes con la Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y prevención de la Obesidad). Una medida impulsada por el Ministerio de Sanidad y Consumo para mejorar los hábitos alimentarios e impulsar la práctica de actividad física de toda la población.

Los resultados del informe, que ha comparado la composición de algunos helados fabricados en el año 2000 con la que presentan los helados elaborados durante el presente año, son muy halagüeños. Así, en consonancia con la Estrategia NAOS, algunos helados no sólo han reducido el contenido en grasa total (entre un 10 y un 40 por ciento) y por tanto su valor calórico, sino que han mejorado su calidad ya que se ha incrementado la proporción de grasa insaturada, todo ello sin cambiar sustancialmente su aspecto y sabor. En relación con la grasa, Carmen Vidal, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Barcelona apunta que "aunque la grasa aporta calorías (9 kcal cada gramo de grasa) es fundamental para tener una textura cremosa, y ello hace que no sea fácil en muchos casos eliminarla o reducirla de los alimentos ya que se obtendrían productos que no pasarían el filtro de la aceptación de los consumidores. En el caso de los helados se ha conseguido introduciendo cambios en la tecnología de congelación, que simplificadamente se resumen en una congelación mucho más rápida a temperaturas más bajas".

El análisis también ha demostrado como rasgo positivo que en los helados de base acuosa hay un aumento de la proporción de fruta, lo que lleva parejo un incremento de los niveles de vitamina. Sin embargo, como contrapartida estos helados presentan un mayor valor calórico.

En cuanto a las proteínas y el calcio las diferencias son escasas, de tal modo que no suponen una alteración significativa en la condición de los helados. No obstante, el informe ofrece un resultado negativo con respecto a los azúcares, ya que la mayoría de los productos analizados contienen más cantidad de este nutriente.

Otro dato curioso de esta comparativa tiene que ver con los formatos de estos alimentos. Así, el informe muestra un aumento del consumo de helados de formato pequeño y en algunos casos el tamaño del formato estándar se ha reducido.



Modera su consumo



Como conclusión, Carmen Vidal matiza que los helados son productos que aunque con menos calorías que los de años atrás, siguen siendo alimentos que deben ser consumidos con moderación. "No son elementos básicos de la dieta y por tanto no es necesario que se consuman diariamente, como ocurre con las frutas y las verduras. La reducción de calorías no puede ser la excusa para 'atiborrarse de helados' porque si así se hiciera y no se redujera la ingesta de calorías por otra vía o si no se incrementara el gasto de calorías (aumentando por ejemplo la actividad física), el resultado sería 'contraproducente' para la línea".



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