Estar Bien
Síganos en Facebook
Síganos en Twitter
Twitter
Compartir
|
Herramientas
Cuidarse Bien / Deporte
Alejandra L. Souza / estar bien
miércoles, 17 de junio de 2015 / 17:01
El doctor Silván nos detalla las lesiones más frecuentes y las medidas de autoayuda para solventarlas
Cuarenta años corriendo y ninguna lesión. Con esa tarjeta de presentación y su amplia experiencia ayudando a atletas a volver a la actividad desde el Centro de Recuperación Funcional de Madrid que dirige, el doctor Hernán Silván, detalla a la perfección las lesiones más frecuentes del corredor y ofrece los consejos básicos para poder tratarlas. De este modo, el libro Osteopatía para corredores pretende ser un "manual de autoayuda" al que el especialista ha añadido su método particular de trabajo.

Para empezar, y evitar lesiones, el doctor Silván recomienda entrenar con un método, tener técnica, ya que, como sucede con otros deportes, hay que aprender a correr, no vale con lanzarse a la calle. Y en este sentido, lo primordial es calentar antes de la carrera y estirar después de la misma unos 5-10 minutos. Sin esto, nos jugamos el tipo. Hoy en día, correr está de moda y son muchos los que quieren hacer maratones sin orden ni concierto. El médico osteópata es claro al respecto: para superar esta prueba sin provocar una lesión hay que llevar acumulados en las piernas entre 15.000 y 20.000 kilómetros, lo que supone unos cinco años entrenando 45 kilómetros todas las semanas. "Un maratón se hace cuando el cuerpo está preparado. Hay que ganarse el derecho de correrlo", apostilla.

Cuando se corre se produce una inflamación de las partes blandas como músculos, tendones, fascias o ligamentos, algo normal si se tiene en cuenta que en una carrera de 10 kilómetros se caen unas 7.000 veces sobre cada uno de los pies, por lo que se genera un deterioro de los tejidos. Si aparece el dolor, lo primero es realizar medidas de autoayuda como se plantean en el libro, que describe las más adecuadas en función de cada una de las lesiones más frecuentes. Si pasadas un par de semanas las molestias persisten, es el momento de visitar la consulta del médico especialista. Dentro de estas medidas, además de los ejercicios específicos, los vendajes funcionales con esparadrapo estático o elástico ayudan a la contención para que la zona vibre, impacte y se desgaste menos.

Prevenir

A la hora de prevenir, especialmente en aquellas personas que repiten las sobrecargas, hay que escuchar esas señales y recurrir tres veces al año a la osteopatía, una medicina manual que trabaja los tejidos blandos. También es recomendable utilizar la medicina biológica si se repiten las contracturas y no se relajan bien los músculos. Para ello se realiza al corredor una analítica completa donde se determina la fatiga o la destrucción muscular de la creatinquinasa, sobre todo después de una prueba larga, para ver cómo se gestiona el ácido láctico y tomar medidas de alimentación o suplementos en caso de ser necesario.

¿Dónde está el límite?

La forma de hacer deporte la marca el propio organismo. Lo recomendable es que se corra un día sí y uno no, intercambiando el ejercicio de impacto con la natación, la bicicleta o la elíptica. "Juntar tres días corriendo y parar cuatro no es adecuado", subraya el doctor Silván. A partir de los 45 años la producción de colágeno —la proteína que genera tejidos— va cayendo por eso infiltrarlo o tomarlo es una buena medida preventiva. Si el cartílago se deteriora mucho se produce la artrosis, que se puede detener con la condroprotección y el ejercicio adaptado. "Siempre hay que adaptar la cantidad y calidad del ejercicio a la situación del deportista", concluye el experto.
Las más frecuentes
Condropatía rotuliana

El síntoma más frecuente es el dolor anterior de la rodilla. Las causas pueden ser desde unas zapatillas excesivamente gastadas, terreno inclinado, pronación aumentada o acortamiento en extremidades exteriores. El clásico tratamiento de reposo y antiinflamatorios resulta insuficiente. Las rodilleras de rótula libre pueden ser útiles pero no deben utilizarse en exceso. Es fundamental mejorar la flexibilidad y la fuerza de cuádriceps pero los ejercicios de banco de cuádriceps no sirven, ya que se debe trabajar sin peso y con la pierna totalmente estirada. Sí son útiles los ejercicios potenciación isométrica como pedalear en una bicicleta ergonómica. Una vez pasada la fase aguda del dolor es recomendable realizar un estudio biomecánico.

Tendinitis rotuliana

Dolor incipiente en el polo inferior de la rótula cuando se baja una cuesta pronunciada o al bajar escaleras deprisa, como si te clavarán un punzón, que desaparece a los pocos minutos de empezar a correr pero que vuelve en frío. Esta dolencia aparece en el corredor de fondo cuando ha sobrepasado sus posibilidades, corriendo más fuerte. Es aconsejable el uso de una cintilla rotuliana de neopreno que aproxime la rótula a la tibia, lo que permite correr sin problema. Hay que recurrir, además al masaje de descarga de cuádriceps y técnicas desfibrosantes seguido de estiramientos suaves de cuádriceps, que no deben doler sino tensar. También es recomendable aplicar crema Traumeel aplicada como emplaste nocturno para controlar la inflamación. Se deben evitar en el gimnasio banco de cuádriceps, sentadillas, gradas y prensa de piernas.

Tendinitis de Aquiles

Un tendón inflamado es doloroso al andar, caliente y quizás enrojecido y es más agudo al levantarse por la mañana. Esta tendinopatía se asocia a desequilibrios de la biomecánica del pie. La prevención pasa por dispositivos ortopédicos como las taloneras de descarga o las plantillas, también el uso de vendajes funcionales. Las zapatillas altas y los dispositivos para elevar el talón pueden ayudar. Para el tratamiento se utiliza el descanso activo (con piscina o bicicleta suave) junto con medidas clásicas medidas como el hielo, elevación o masaje de descarga muscular.

Esguince de tobillo

Cuando se ha pedido un esfuerzo extra a nuestros ligamentos laterales o anteriores del tobillo la consecuencia es la hinchazón y el dolor. Se debe poner hielo a discreción los tres primeros días. El pie tiene que estar elevado y en reposo al menos las primeras 24 horas. Se aconseja un vendaje funcional. Conviene descartar en los días posteriores en el especialista una fractura ósea. Un emplaste nocturno con Traumeel crema es muy aconsejable. A partir del décimo día, si ha pasado el dolor, se pueden hacer ejercicios de equilibrio en distintas posiciones del pie.

El síndrome del piramidal

Se nota molestia en la nalga y el muslo posterior que puede llegar a la zona trasera de la rodilla. Los síntomas se agravan al sentarse largo rato o al ir en el coche. Al correr, se suele notar una punzada en el centro del glúteo como "un perro que muerde en esa zona constantemente". Para prevenir, hay que intensificar los estiramientos de pelvis al terminar de correr, también hay que cuidar la zona lumbar y abdominal con refuerzo isométrico. El uso de calor seco por las noches y pomadas por las mañanas es de utilidad.

Comentarios de esta Noticia


Para poder comentar una noticia es necesario estar registrado.
Regístrese o acceda con su cuenta.
Publicidad

Twitter