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Portada / Formas galénicas
Descubre lo que esconde cada fármaco
Teresa Rey , Bien
sábado, 30 de diciembre de 1899 / 0:00
Comprimidos, jarabes, pomadas... cada forma de presentación de los medicamentos presenta una peculiaridad
Comprimidos, cápsulas, jarabes, sobres… las formas farmacéuticas o formas galénicas en las que se presentan los medicamentos son numerosas, pero ¿sabemos en qué se diferencia cada una? En primer lugar, según la Ley 29/2006 de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios, una forma galénica o farmacéutica es "la disposición individualizada a que se adaptan las sustancias medicinales y excipientes para constituir un medicamento". Alfonso Domínguez-Gil, catedrático de Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Salamanca, explica a este periódico "que el primer objetivo de las formas galénicas es normalizar la dosis de un medicamento, por ello también se las conoce como unidades posológicas. Al principio se elaboraron para poder establecer unidades que tuvieran una dosis fija de un fármaco con el que se pudiera tratar una determinada patología".

Aunque estas unidades posológicas comenzaron a desarrollarse muy pronto en el mundo de la farmacia, no adquirirán verdadero protagonismo hasta alrededor de 1940, cuando la industria farmacéutica se desarrolla y las formas galénicas comienzan a fabricarse en grandes cantidades.

Desde entonces hasta hoy en día las maneras en que se presentan los medicamentos han evolucionado y la diversidad que encontramos en el mercado es muy amplia. Actualmente las más comunes son las que se administran por vía oral.

Los comprimidos de siempre

Los comprimidos y las cápsulas son actualmente las dos formas galénicas sólidas más utilizadas, matiza Domínguez-Gil. La principal ventaja de los primeros es que se fabrican con máquinas automatizadas capaces de generar un millón de comprimidos al día. Por el contrario, las cápsulas, que suelen ser de gelatina y tienen en su interior el medicamento y una serie de excipientes, se producen a menor velocidad.

La otra forma de presentación más frecuente son los sobres o los polvos: éstos suelen contener principios activos con los cuales es difícil obtener comprimidos cuyo tamaño pueda ser deglutido con facilidad.

Jarabes, parches transdérmicos y pomadas

Aparte de las formas sólidas existen otras presentaciones. Entre las más conocidas destacan los jarabes, es decir, aquellas disoluciones compuestas de azúcar. Sin embargo, según Domínguez-Gil actualmente éstos casi no se fabrican.

Dentro de la aplicación tópica nos encontramos con los parches transdérmicos, aunque son pocos los medicamentos que se absorben a través de la piel. No obstante, su aparición ha cambiado el tratamiento de algunas patologías como la prevención del infarto de miocardio, dice Domínguez-Gil.

Las pomadas son también aplicaciones tópicas, pero se diferencian de los parches en que están destinadas a ejercer una acción local en la zona a tratar.

Las formas farmacéuticas más novedosas

En los últimos años han aparecido nuevas formas de presentación de medicamentos, una de ellas es la denominada Flas. "Es una forma sólida oral que tiene como propiedad que no hace falta deglutir el contenido, sino que se absorbe directamente en contacto con la cavidad bucal", comenta el experto.

Los medicamentos Retard son otro de los descubrimientos recientes. Este grupo abarca formas farmacéuticas compuestas por un sistema tecnológico que permite modificar el proceso de absorción, generalmente retardándolo. De esta manera, el fármaco puede tomarse cada 12 ó 24 horas, en lugar de las seis u ocho horas habituales.

Medicamentos casuales

A veces ocurre que durante el proceso de investigación de un fármaco que en un principio está destinado a abordar una patología, se descubren otros efectos que hacen cambiar el destino inicial del medicamento. Un claro ejemplo es Viagra, que inicialmente se diseñó para tratar una afección cardiovascular. Durante las pruebas clínicas se comprobó que ocasionaba erecciones a los pacientes y no actuaba sobre la enfermedad inicial, por lo que al final se modificó su indicación terapéutica.

Otros caso similar lo encontramos en minoxidil que de ser un antihipertensivo, pasó a usarse contra la alopecia; o finasterida, que inicialmente se utilizó contra la hiperplasia benigna de próstata y ahora se emplea, además, en la alopecia androgénica.

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