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Unai García / bien
sábado, 30 de diciembre de 1899 / 0:00
El síndrome premenstrual afecta a la vida cotidiana de muchas mujeres pero se puede tratar
"Estoy bien, te odio, te quiero, quiero un helado, ven aquí, ¡vete!". A pesar de ser algo exagerada y cómica, esta frase resume en buena parte lo que es el síndrome premenstrual y cómo se sienten algunas mujeres los días anteriores a tener el periodo. Este síndrome, en realidad, es un trastorno cíclico que consiste en un conjunto de síntomas físicos, psico-emocionales y cognitivo-conductuales de suficiente intensidad como para alterar, al menos levemente, la actividad vital de algunas mujeres y que se presenta o exacerba durante la segunda fase del ciclo menstrual. Un grupo más pequeño lo suele sufrir de forma más aguda, dificultando el desempeño de funciones sociales, familiares y laborales. Es lo que se llama síndrome disfórico premenstrual y necesita de un tratamiento precoz y adecuado.

Según José Luis Dueñas, ginecólogo del Hospital Universitario Virgen de la Macarena de Sevilla, por qué se genera todavía hoy es desconocido, sin embargo, existen varios factores que intervienen en la aparición del síndrome. La ovulación es el requisito principal para que se produzca ya que derivados de la progesterona, fabricada por el organismo femenino, pueden modular a varios neurotransmisores y neuropéptidos, responsables del estado anímico. También los niveles reducidos de calcio y vitamina D en sangre pueden propiciar su aparición, así como los factores hereditarios.

La dificultad de hacer un buen diagnóstico tiene que ver con la variada y multitudinaria sintomatología que presenta. A pesar de ello, hay ciertas manifestaciones que son más comunes y se repiten tanto a nivel somático como psíquico. El aumento del volumen de las mamas y el dolor que produce, la distensión abdominal, las cefaleas y las alteraciones del hábito intestinal son algunos de los síntomas físicos más experimentados. En cuanto a los psíquicos, el trastorno del sueño o del apetito, los cambios de humor rápidos o la disminución de la concentración provocando ineficiencia en las tareas y la indecisión son los más destacables.

A la hora de abordar este tipo de comportamientos, Ezequiel Pérez Campos, presidente de la Fundación Española de Contracepción, apunta al médico como observador de cada caso. Lo primero es ver si los síntomas interfieren en el desarrollo de la actividad vital de la mujer. "La gravedad de estos síntomas deriva en un importante absentismo escolar y laboral", afirma. Una vez hecho esto, hay que estar seguro de que éstos no pertenecen a otro desorden o patología que pueda tener la paciente. Los cientos de síntomas hacen que, según el experto, haya que elaborar un registro sintomático durante al menos dos ciclos, ya que la intensidad de los mismos depende de la fase en la que la mujer se encuentre dentro de su ciclo menstrual.

A pesar de este impacto en su vida social y personal, la mayor parte de las mujeres la asumen como normal y no acuden al médico. Muchas piensan que no tiene solución. Iñaki Lete, jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Santiago Apóstol de Vitoria, anima a acudir al médico por muy débil que sea el síntoma, puesto que se puede encontrar el tratamiento adecuado que ayude a sobrellevarlo. "Durante muchos años el tratamiento de este síndrome ha estado en gran parte en manos de psiquiatras. Sin embargo, en la actualidad, existen preparados hormonales adecuados que consiguen reducir el impacto y la gravedad de los síntomas que sufre la mujer en estos días, sobre todo en sus formas moderadas" explica el ginecólogo.

Además de los tratamientos puramente médicos, los especialistas también aconsejan modificar algunos hábitos de vida, como la alimentación, y hacer ejercicio físico para liberar endorfinas, ya que la cantidad de éstas disminuye los días anteriores a la menstruación. Acudir a hierbas medicinales, a los masajistas o a tratamientos de homeopatía también puede ser una buena solución, sobre todo, para ayudar a relajar el cuerpo.

El problema en cifras

El primer estudio nacional para conocer la prevalencia e incidencia del síndrome premenstrual en España, realizado por Daphne, Bayer-Schering Pharma e Isabel Serrano, ginecóloga del Ayuntamiento de Madrid, evidenció que el 74 por ciento de las mujeres entrevistadas afirmó padecer síntomas relaciones con el SPM y que éstos les duraban alrededor de cuatro días al mes.

l Síntomas más comunes. La lista de síntomas asociados con el SPM_es tremendamente larga pero casi la mitad de las encuestadas asegura sufrir síntomas físicos, y alrededor de un 30 por ciento experimentan sensaciones de enfado, hostilidad e irritabilidad como también ansiedad y tensión.

l Interferencia con la vida cotidiana. Aunque tan sólo el 5 por ciento de las mujeres sintomáticas asegura que su SPM interfiere en su vida de forma severa, lo cierto es que el entorno familiar se ve bastante afectado.

l Mujeres que consultan con el médico. A pesar de reconocer los síntomas, el 80 por ciento no ha consultado jamás al médico por la presencia de los mismos por pensar que se trata de un hecho normal.

l Recomendaciones del médico. La mayor parte de los médicos aconseja remedios naturales como la relajación, el deporte o mejorar la dieta para paliar los efectos del SPM. También los hay que prescriben anticonceptivos hormonales o analgésicos. Pero aún hay una minoría que suele indicar no hacer nada debido al carácter cíclico de los síntomas.

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